martes 17 de febrero de 2009

Residencia
Galería Mediagua – Espacio G
Artista en residencia: Rolando Cisternas
Artista acompañante: Loreto Pérez
Asistente de Montaje: Daniela Bunker
Obra: Anotaciones y Citas… Neohumanismo de Museo
Valparaíso 2009


Desde Galería Mediagua, hemos desarrollado la residencia en Espacio G, acogiendo la invitación de los artistas Mauricio y Joselyn a quienes agradecemos su hospitalidad y generosidad para hacer de esta residencia un gran centro de encuentros, abierto a la reflexión y ejercicio de obras y un espacio motivador del desarrollo de nuestras militancias en la escena del arte, reestableciendo diálogos y relaciones y otras posibilidades de comunicación en el ámbito estético.

Desde Galería Mediagua nos propusimos, generar un ejercicio que más que reunir las gestiones de trabajo de cada espacio y compartirlo, fuera un ejercicio que incluyera un artista y su proceso de obra en contacto con la ciudad de Valparaíso y en el cotidiano de esta galería que nos acoge.

Rolando Cisternas ha hecho cuerpo propio espacio “G”, exagerando la pulsación de su íntimo dibujo de laboratorio, comprometiendo su propio cuerpo en el gesto que repite y redunda en su escenificación. Intuyo que en el ejercicio de enmarcar y desenmarcar que da cuenta de los procesos en la obra de Rolando a través del tiempo, hace un recorrido riguroso y metódico exponiendo su particular latencia en el proceso creativo. El cuerpo del muro ”G” se presenta a la intención exponiendo su absorbencia y rechazo como toda relación de simbiosis.

Creemos que el ejercicio de residencia es una de las buenas formas de conexión de escena que hemos desarrollado en el tiempo y esperamos poder continuar promoviéndolas.

Loreto Pérez
Valparaíso, Enero 2009
































miércoles 18 de junio de 2008

El graffiti se divide en tres categorías y formas de practicarlo. La primera, la forma más primitiva y originaria y la más básica es el tag o firma del autor. Con el tag lo que se busca es la cantidad y la identidad, marcar la ciudad y sus barrios. Lo mismo pasa con la segunda etapa del graffiti que es el bombing, son piezas un poco mas elaboradas que también se hacen en cantidad y con un limite de tiempo, ya que el tag y el bombing se realiza en forma ilegal.
Lo último es el graffiti en si, piezas que se realizan con el crew o grupo de escritores de graffiti o también solo, estas piezas suelen ser letras acompañadas de caracteres tipo caricatura o fondos con realismo. Lo que yo pinto básicamente son letras o wild style, es crear tipografías con un sello personal. El llamado flow es un estilo que diferencia y se reconoce por el relleno de las letras, la complejidad en la tipografía o los trazos siempre con pintura en spray.
En el barrio Edén no hay graffitis míos, solo uno que otro tag ilegal que dejé como huella en el barrio, además de bombings que fueron borrados posteriormente. Pero, como el graffiti esta expuesto a la calle, siempre tomo registros fotográficos de bombas que realizo, ya que tienen una vida muy corta.
La satisfacción de verlas plasmadas, es lo que te obliga a seguir pintando nuevos lugares, como meta totalmente personal y ególatra, siempre en el anonimato de la calle que otorga mas placer aún, llenar la ciudad solo escribiendo mi nombre, tapando los grises muros sin vida y sin color, llenarlos de formas, volumen, personalidad, donde no existía, donde las autoridades han dejado de lado y a veces son hogares de vagos o sitios eriazos. Pintar lugares de la ciudad abandonados para mi también es un deber, llevar color y vida directamente a los residuos que va dejando la sociedad, para que los que pasen por ahí y estaban acostumbrados a ver muros sin color los vean como un regalo y si quieren lo aceptan. Habrán muchos que pasarán sin observar, otros que se detendrán a miran un graffiti ya que es libre, sin restricciones de espacios públicos o privados, con mayor exposición a la gente, o simplemente debajo de un puente bien escondido, explicito y al aire libre, gratis para cualquier ciudadano de cualquier clase, no se va a escapar del graffiti, si vive en una ciudad estará obligado a verlo, como a su entorno, como la contaminación, los carteles publicitarios, los semáforos, todo lo que en definitiva este ligado a la urbanidad.
Drk one
Escritor de Graffiti
Talca, 2008




"paramnesia, extrañezas del paisaje"
lienzo 6















domingo 13 de abril de 2008

Barrio mío, te llevo en mi sangre, y tus casas pegadas a mi piel, como esas figuritas coloridas de los álbumes que nunca logré completar, por que siempre me faltaban. Hoy me doy cuenta que al igual que esos, nunca estarás completo, ya que te conocí así, con tus sitios eriazos y tus zaguanes de aquellos tiempos, con tus casas siempre pintadas con tonos suaves, donde predominaba el blanco arriba y que por lo general se pintaba con carburo o cal, a la que se agregaban agua y paletas de tuna para lograr adhesión; y azul abajo que correspondía a los colores característicos de las casas que habitaban los trabajadores de la papelera y que estaban diseñadas por las orillas y cerca del canal Schorr y Concha y eran muchas; cuantas manos de colores tienen tus murallas!! Si antiguamente junto con comprar zapatos y ropa nueva para estrenar, te pintaban la cara de tus fachadas, para celebrar las Fiestas Patrias. Con los años tus viejas murallas se han ido descascarando y en varias partes he visto que aparecen otros colores con los que en alguna oportunidad trataron de cambiar tu imagen.
Como olvidar que en todas tus casas esquina, alguien pintó unos rectángulos con la propaganda de “mejoral” y “aliviol”, hasta unos pocos años atrás, aún permanecían de cara al tiempo. Hoy ya no están, pero en mi memoria siempre estarán presente, junto al recuerdo de tus calles de tierra y los distintos tonos de verde de tus árboles frondosos y que también se fueron a instalar en un espacio de mis añoranzas.
Arturo Moya Molina

Pintor de Monos


"paramnesia, extrañezas del paisaje"
lienzo 5















miércoles 5 de marzo de 2008

De la Periferización a la Libertad… Del dolor al bien-estar… En la reflexión…
Que ve las grietas de nuestra alma social y las llena de amar


La periferización se refiere a la vez a un suceder de la convivencia y a un suceder psíquico que lleva al dolor y el sufrimiento de quien lo vive.
Al vivir integrado en una comunidad se vive en la armonía operacional y psíquica del sentirse parte de ella como un ámbito relacional donde se encuentra apoyo en la necesidad y sentido en el fluir del vivir y convivir. A esto nos referimos si decimos que “somos de ahí”, cuando nos referirnos a nuestra plena pertenencia a un ámbito de convivencia particular.
Sucede, sin embargo, que bajo ciertas circunstancias del vivir y convivir en una comunidad, algunos de sus miembros quedan excluidos de su operar armónico. Cuando esto sucede aquellos que quedan excluidos y son empujados hacia la periferia de la comunidad, viven un rechazo que sienten injusto y que genera en ellos dolor y sufrimiento, miedo o enojo y agresión. Esos miembros de la comunidad que han sido empujados a hacerse periféricos quieren volver a ella, y al no saber como, desde su dolor, sufrimiento, miedo o enojo, consciente o inconsciente, se alejan negando a la comunidad que quieren recuperar. A esta dinámica de exclusión relacional que genera dolor, resentimiento miedo y agresión en una comunidad, la llamamos periferización. Este no es un fenómeno exclusivo de las comunidades humanas, sucede en todas las comunidades animales en las que hay exclusiones discriminatorias ya sea por condición económica, geográfica, sexual o por edad: la periferización siempre genera dolor, sufrimiento, miedo o enojo y, desde el resentimiento, es camino hacia conductas que se viven como antisociales. Es más, esas conductas antisociales, pueden desaparecer si se restablece de manera “legítima”, esto es, según los hábitos propios de la comunidad, la pertenencia a ella.
En el ámbito humano la periferización es el resultado de nuestro vivir cultural presente que destruye, o debilita, el ámbito familiar como el núcleo humano acogedor y generador del aprendizaje del convivir social desde su fundamento ético (moroso) en el placer del convivir en que surge la co-inspiración del bien-estar del convivir democrático. En la periferización la persona pierde su centro relacional ético y de respeto por si misma, deja de amarse, y vive en la queja de haber sido tratada injustamente por la vida. Al perder su centro la persona se encuentra fuera de lugar, y deja de tener identidad relacional legítima, para buscar su realización desde la agresión fuera de sí.
La periferización como pérdida del centro relacional no sucede sólo en el convivir comunitario. Sucede también en el fluir del vivir psíquico cuando al no cumplirse algunas expectativas que uno tiene sobre si mismo, desde el dolor que eso genera acepta como validas conversaciones que lo descalifican asignándole una identidad que oculta y niega su sentir . Cuando así pasa, la persona se vuelve periférica con respecto a si misma, pierde su centro relacional, y vive su pasado como fundamento legítimo de su vivir un presente que la niega. Del mismo modo que la periferización que surge en el convivir comunitario desaparece o se desvanece si se recupera la legitimidad del propio vivir en la integración social desde el amar y el amarse, la reintegración al centro psíquico propio en el encuentro con la legitimidad del presente se produce al descubrir desde el amar y el amarse que es en el presente donde uno hace su vivir y no en el relato de la historia.
Es en el habitar inconsciente en la matriz biológica-cultural de la existencia humana en que nosotros hemos devenido históricamente en la clase de seres que somos como seres humanos. Y es donde precisamente hemos conservado transgeneracionalmente un modo de vida particular, que a su vez nos define como un linaje particular, en el cual la convivencia social ha sido conservada en la emoción del amar, cuya intensidad amorosa y convivencial ha hecho posible la aparición del lenguaje. Sin embargo, a pesar de que gran parte de nuestra historia humana conserve aún en muchas dimensiones este modo de vivir amoroso, como el modo de vivir que nos dio origen como seres humanos. La cultura matriarcal-patriarcal irrumpió como un modo de vivir que en gran medida ha roto las coherencias con que se vivía con el medio y se convivía con la comunidad humana a la que se pertenecía.
En consecuencia, como toda cultura es una red cerrada de conversaciones, que implica coordinación de haceres (lenguaje) y espacios relacionales (emociones), la configuración de mundo también cambia, estableciéndose mundos relacionales humanos centrados en la dominación, control, desconfianza, sometimiento, apropiación. Dimensiones todas que determinan el modo de relacionarse entre las personas, configurando el espacio psíquico donde todas estas dimensiones establecen una ruptura a la espontaneidad y a la confianza del vivir y del convivir humano.
Esta ruptura, no es simplemente una anécdota en nuestra historia humana sino que constituye el verdadero drama humano actual, que nos ha sumido en el dolor cultural, en dónde la negación pasa a ser la forma natural del convivir. Con ello el dolor es el resultado del modo de vivir cultural, que niega la amorosidad con que todos los seres humanos se orientan natural y espontáneamente.
Es desde este espacio psíquico de la cultura matriarcal-patriarcal que se generan las fragmentaciones o grietas del vivir de muchas personas, las cuales se les interrumpe drásticamente ya desde la niñez la posibilidad de seguir conservando una trama relacional centrada en el respeto, la confianza, la colaboración. Y, en la conservación del dolor en su vivir, son empujados niños, niñas y jóvenes a crecer en el periferia del habitar de la comunidad a la que por derecho pertenecen.
Y al no ser posible el vivir y convivir en el respeto, la confianza y la colaboración, su vivir se transforma según las circunstancias, en que la falta de respeto y negación pasan a ser el modo habitual de relacionarse. La conservación de este modo de vida se constituye a partir de la cultura raíz matriarcal-patriarcal, que restringe y altera la biología amorosa humana abriendo espacios en la periferia de nuestra comunidad para que surjan otras derivas humanas en las que resulta negada la conservación del amar.
Consideramos que la manera de salir de este drama existencial- cultural es posible a través del entendimiento de la matriz biológica-cultural de la existencia humana, que permite poner en acción un modo de mirar sistémico, en donde todo ser humano es considerado ante todo como un ser vivo que cursa un devenir histórico, donde su existir se da en tramas relacionales.
Este entendimiento puede guiar y orientar a la realización de acciones que permitan evocar dimensiones del vivir humano amoroso. Desde nuestro comprender es dable si sabemos movernos con las circunstancias adecuadas que permitan que se configuren tales espacios relacionales. Para ello, se requiere generar la trama de relaciones que permitan la presencia de las personas, para que estas puedan poder ver sus historias en la legitimidad de haberlas vivido (cualquiera hayan sido sus consecuencias), pero a la vez como única posibilidad para hacerse cargo de sus consecuencias, y asumir responsablemente su vivir en una comunidad que está también dispuesta a integrarlas nuevamente, pues su mundo psíquico emocional ha cambiado.
En resumen, no se puede desde nuestros fundamentos biológico-culturales cambiar el curso de las vidas sino se cambia la trama relacional en la que ellas se viven. Es decir, son las redes de conversaciones (cultura negadora) las que hay que cambiar para que las vidas se orienten a un vivir distinto, que las saque de la agresión, negación y hostigamiento entre quienes conviven de esa manera.
Todo cambio cultural ocurre como un cambio en la configuración del emocionar que define lo que se conserva, y por lo tanto lo que puede cambiar. Todo cambio cultural es un cambio en el emocionar.
Lo que queremos es un cambio cultural, pero si no sabemos que lo que define a una cultura es el emocionar que sus miembros generan y conservan con su vivir al vivir en ella, no podremos hacerlo. Y no podremos hacerlo porque pondremos nuestra atención en lo que queremos cambiar generando oposición, y no en lo que queremos conservar generando inspiración.
Ximena Dávila y Humberto Maturana
Instituto Matríztico
2008
"paramnesia, extrañezas del paisaje"
lienzo 4






















jueves 10 de enero de 2008

Hilvanando sueños,
envivando alegrías
poniendo cierre a las penas,
armando la vida
Uniendo pedazo a pedazo
el triangulo del amor,
el circulo de la vida
el cuadrado de tus mentiras
Así vamos caminando
en esta alfombra de fibras
zurciendo las penas
haciendo basta a las injusticias.
Gladys Alzamora
Costurera


"paramnesia, extrañezas del paisaje"
lienzo 3


























jueves 25 de octubre de 2007

los niños de la mediagua

“me los traen así “ojeaos” y yo los santiguo aquí, me los traen así no ma y no se, si yo no se, yo no se, yo los santiguo no ma…. Veteranas antes santiguaban, santiguaban los niños, y los curas también santiguaban para estos males, ahora no, el cura no santigua, no se por qué… santiguo igual que uno, igual que un grande a la guagua… siempre son guaguas, si por que cae en los chicos, no en los grandes… no poh, en la antigüedad, antes la gente antigua hacía esto… yo pasé los 80 ya… no era de aquí yo, ya que estamos aquí, va a ser el tiempo, de allá de la costa, de Peña Hermosa, queda derecho allá que se ve el moñito del cerro allá donde era yo, del cerro alto, de allá era yo… a los hijos, no, si los tuve allá, si ahora después nos vinimos pa´ca, por que de allá me casé y tuve en Quepo Chico, ahí tuve todo los chiquillos… ahí… nací en el cerro grande, allá en Peña Hermosa…a santiguar… yo lo vine a empezar a hacer pues ya de lejos, acá en la Higuera… yo tengo un santito, una cruz, con esa santiguo, con eso no ma… después se por ellos, me dicen… se ponen decaídos, decaídos, lacios así, no comen, no maman nada… se mueren pues, si se pasa el ojo se mueren, si lo dejan mucho y “el ojo” se pasa, se mueren las guaguas, la Señora Elsa le pasó así a la Señora Lucila, al niñito hombre, no´e que, es que ella no creía na la pobrecita, le dio de mamar en la mañana, le sacó los chanchitos, lo dejó de medio laito y la niñera después le´ijo, ligerito le voy a dar el relleno, fue y se lo preparó, cuando se agacha y lo ve lacio, lacio el niño, así mismo como lo había dejado ella, así mismo estaba, no se había movido… ay el susto grande, dijo, lo toma en los brazos ella, al chico y al otro de la mano y sale pa la calle a gritar, peir ayuda, y el niño llegó al hospital pero no lo alegraron, era “ojo” , cuándo lo iban a alegrar… y si era “ojo” de ella más fuerte es… pero ella, no se si, si lo celebro de algo o que fue digo yo, que lo ha celebrado de algo ella y se lo dejó sequito… por que ella dice que estaba contento del día anterior, el susto grande la pobrecita, pasó volando aquí… cuando le hallan algo se santigua el niño… por que como ser si celebran a un niño y si nunca le dicen “Dios te guarde”, u algo, salga así, eso poh… “Dios te bendiga” “Dios te guarde”… entonces le hechan “el ojo”… se me murieron hijos de chicos, de grande, de 7, de 8, de 5, de 4, de 2… yo no sabía y algunos se me murieron de enfermedad y uno no le conoce la enfermedad… el “ojo” esos se ponen lacios así, se van pa´bajo y enfermedad de otra cosa, lloran y lloran y lloran… yo quiero a toas las guaguas chicas, le´igo yo, por eso le haré bien, a mi me gustan toas las guaguas chicas a pesar que yo tuve tantos…”

Señora Inés
Santiguadora
La Higuera

"paramnesia, extrañezas del paisaje"
lienzo 2